Buenos Aires, capital de la República Argentina, cuenta con enormes estructuras levantadas por el hombre que debes conocer si te planteas visitar Buenos Aires:
Teatro Colón: es uno de los teatros más famosos del mundo y, por su impecable acústica, se lo considera uno de los mejores lugares donde disfrutar un concierto, al mismo nivel que la Scala de Milán, la Ópera de Viena, la Metropolitan Opera de Nueva York y la Ópera de París. Fue inaugurado el 25 de mayo de 1908 con una representación de la clásica “Aida” de Giuseppe Verdi.
El imponente edificio tardó 20 años en ser levantado y ocupa cincuenta y ocho mil metros cuadrados. Su sala principal, conocida por su forma de herradura, incluye palcos hasta el tercer piso y ofrece una capacidad para dos mil cuatrocientas setenta y ocho personas; la cúpula, de 318 metros, cuenta con dibujos del reconocido artista Raúl Soldi. El foso para la orquesta alberga ciento veinte músicos.
En sus escenarios actuaron compositores como Richard Strauss, Igor Stravinsky, Manuel de Falla, Aaron Copland, y Mauricio Kagel; directores como Arturo Toscanini, Herbert von Karajan, Leonard Bernstein y Daniel Barenboim; cantantes como Enrico Caruso, Plácido Domingo, José Carreras, Luciano Pavarotti y María Callas; y bailarines como Anna Pavlova, Rudolf Nureyev, Maia Plissetskaya, Mijail Barishnikov, Vladimir Vassiliev y Julio Bocca.
Entre el año 2001 y el 2010, el teatro fue completamente restaurado con el objetivo de devolverle su belleza original.​
Edificio Kavanagh: un mito popular asegura que este rascacielos considerado, por varias décadas, el más alto de toda Latinoamérica gracias a sus ciento veinte metros, fue el resultado de una compleja venganza: la multimillonaria Corina Kavanagh lo planeó para que Mercedes Castellanos de Anchorena, la mujer que le impidió casarse con Aarón, el hombre que amaba, pudiera ver, desde su mansión, la Basílica del Santísimo Sacramento.
Levantado en un tiempo récord (un año y dos meses, entre 1934 y 1936), desde su inauguración se convirtió en un verdadero fenómeno al ser la construcción más alta de toda Sudamérica e incluir una serie de accesorios poco comunes para la época como aire acondicionado, filtro de agua, gimnasio, piscina y central telefónica (¡todo un lujo en aquellos años!).
Hoy, el Kavanagh tiene treinta y un pisos donde se reparten ciento siete departamentos en los cuales viven verdaderas celebridades como el periodista estrella del diario “La Nación”, Joaquín Morales Sola.
Palacio San Martín: curiosamente, el segundo edificio más famoso de Buenos Aires fue levantado por pedido de Mercedes Castellano de Anchorena, la mujer que originó, como dijimos en el punto anterior, la construcción del Kavanagh.
La aristócrata le pidió al arquitecto Alejandro Christophersen un edificio que celebrara los primeros cien años de la Independencia Argentina a celebrarse en 1910; la construcción tardó cuatro años (1905 a 1909) y, al terminar, contaba con tres residencias inmensas, completamente independientes entre sí: en la primera vivía Mercedes con a su hijo Aarón; en la segunda, Enrique Anchorena junto a su mujer Hercilia; y en la tercera, Enrique Anchorena y su mujer Leonor Uriburu.
En 1936 el inmenso palacio fue comprado por el gobierno quien decidió usarlo, dada la calidad de sus materiales y la excelencia de su diseño, en la sede oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Edificio Galería Güemes: fue uno de los primeros rascacielos de Argentina con sus imponentes ochenta y siete metros de altura y causó una verdadera sorpresa a los porteños al ofrecer una serie de servicios que lo convirtieron en un precursor de los actuales shoppings: en el subsuelo se encontraba un teatro y un restaurante; en la planta baja, innumerables locales comerciales; desde el primer al quinto piso, oficinas; y desde el sexto hasta la cúpula, departamentos en alquiler.
La construcción es un homenaje explícito a uno de los máximos héroes de Argentina, el general Martín Miguel de Güemes. Fue inaugurado oficialmente el 15 de 1915 y al evento acudió el presidente de la nación, Victorino de la Plaza.
Palacio Barolo: este edificio fue levantado en 1923 por el arquitecto Mario Palanti a pedido de uno de los empresarios textiles más importantes de la época, el italiano Luis Barolo y, hasta la construcción del Kavanagh en 1936, fue considerado el edificio más alto de Buenos Aires.
Contaba con veinticuatro pisos coronados por un inmenso faro que giraba, alumbrando la ciudad con trescientas mil bujías; según cuenta la leyenda, el objeto secreto de Barolo al diseñar el palacio fue rendir homenaje a la Divina Comedia de Dante Alighieri, por ese motivo, la estructura del edificio incluye innumerables referencias al número nueve y un diseño que va desde la luz celestial del Paraíso, representado por el faro, al infierno, en la base, encarnado por inmensas estatuas alegóricas.
El palacio fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997 y, cuatro años después, el gobierno de la ciudad inició oficialmente la restauración del lugar que incluyó la recuperación de la imponente cúpula original.

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