Al visitar Venecia, no puedes perderte por nada del mundo 😉:
Plaza de San Marcos: según cuenta una leyenda popular, Napoleón Bonaparte la llamó “el salón más hermoso de toda Europa” y, con el paso de los años, no perdió nada de su brillo original: es considerada el centro de Venecia y uno de sus símbolos más característicos al estar rodeada por los edificios más famosos y visitados de la ciudad (la Basílica de San Marcos, el palacio Ducal y Torre dell’Orologio) además de innumerables cafés y restaurantes ideales para sentarse a disfrutar todo el placer de la gastronomía italiana.
Puente de Rialto: el más antiguo de los puentes que cruzan el Gran Canal: fue construido originalmente a comienzos del 1.100 pero tras sufrir un incendio y un derrumbe, las autoridades decidieron volver a levantarlo pero esta vez sustituyendo la madera original por piedra: el modelo que actualmente usan los turistas se construyó en 1.591 y su estructura es simple pero muy eficiente: dos rampas inclinadas unidas por un pórtico. Es uno de los sitios más recomendables para tomar fotografías, además brinda la oportunidad de alquilar la tradicional góndola y pasear por los canales o llegar hasta el Mercado Rialto, un sitio perfecto para comprar frutas y verduras frescas.
Puente de los suspiros: es difícil no haber escuchado hablar de él porque fue retratado en infinidad de películas, libros y canciones: su función original era conectar el Palacio Ducal con la antigua prisión controlada por la Inquisición y de ahí, precisamente, proviene su nombre: los lamentos que soltaban los presos al ser conducidos hacía el lugar donde los esperaba la cárcel y, en muchos casos, la muerte; según la leyenda, los rezos de los condenados todavía pueden escucharse en determinadas noches especialmente oscuras.
Gran Canal: divide Venecia en dos y es la forma más simple, rápida y romántica de obtener una visión imborrable de la ciudad a bordo de las tradicionales góndolas.
Palacio Ducal: allí residía el Dux, la máxima autoridad de Venecia junto a su familia, sirvientes y proteger a sus ocupantes de posibles ataques enemigos; con el paso del tiempo y la disminución de los peligros, se decidió cambiar su aspecto y en el siglo XII se lo transformó en el actual palacio que hoy visitan los turistas de todo el mundo donde es posible disfrutar de una arquitectura realmente impresionante desplegada a través de tres pisos que incluyen las habitaciones del dux, la sala del senado y el consejo de los diez, todas decoradas por los artistas italianos más famosos de su época incluyendo al magnifico Tintoretto. Como dato curioso se puede visitar la celda donde estuvo detenido Giacomo Casanova, uno de los amantes más famosos del mundo.

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