Conocida como una de las zonas residenciales más famosas de Madrid, poca gente sabe que su historia comenzó mucho tiempo atrás, más específicamente en pleno siglo XIX, cuando el marqués José de Salamanca y Mayor decidió que la ciudad se merecía un barrio que fuera bello, limpio y elegante y destinó toda su fortuna a hacer realidad ese sueño.
Corría el año 1860 y, por entonces, pocas viviendas españolas contaban con electricidad, agua corriente o servicio de alcantarillas, sin embargo, lo que tenía en mente el aristócrata era copiar lo que había visto en sus visitas a los bulevares de Nueva York y Paris: calles amplias, bien iluminadas, grandes plazas y una red sanitaria que funcionara con la precisión y la eficiencia de un reloj suizo.
Cuando terminó su tarea, el resultado fue tan grandioso que los personajes más poderosos de la época decidieron instalarse allí incluyendo a los miembros más destacados de la aristocracia; hoy, esas mansiones fastuosas son propiedad de importantísimos artistas, como el cantante Luis Eduardo Aute.
La popularidad de este barrio, señalado con frecuencia como uno de los más hermosos del mundo, es fácil de explicar: cuenta, por un lado, con inmensos espacios verdes y, por el otro, con una intensa y rica actividad comercial que se concentra en “La milla de Oro”, donde han abierto sucursales las marcas más importantes del mundo: Zegna, Prada, Cartier, Zara y Gucci.
Por otra parte, es bueno recalcar que Salamanca también ofrece un increíble patrimonio artístico que comienza en la legendaria Plaza Colón, donde el visitante puede disfrutar de tres genialidades de la arquitectura moderna: el inmenso monumento de mármol blanco que homenajea al descubridor de América; los Jardines del Descubrimiento; y una bandera (única en el mundo) de trescientos metros cuadrados y cuarenta kilos de peso que cuelga de un mástil de veinte toneladas.
Además, al final de la plaza los amantes de la literatura pueden visitar la Biblioteca Nacional fundada por Felipe V en 1715 que cuenta con uno de los archivos más importantes de Europa, incluyendo manuscritos originales de Cervantes y Quevedo.
Para los interesados en el mundo del arte, además, existe otra parada obligatoria: el increíble edificio que cobija a la fundación Juan March donde funciona un centro cultural que convoca, cada semana, a las figuras más importantes de España para dictar conferencias y dar cursos.
Obviamente, ningún recorrido por el barrio de Salamanca estaría completo sin una visita al legendario museo del Prado, famoso por su increíble colección de maestros europeos.
Es sabido que incluso los grandes referentes del siglo pasado (Picasso, Matisse, Dalí…) pasaron por el lugar intentando copiar la genialidad de los pintores que los precedieron, admirando extasiados obras como “Las meninas” de Velázquez, “El jardín de las delicias” de El Bosco, “La maja desnuda” y “Saturno devorando a su hijo” de Goya o “Adoración de los pastores” de El Greco.
En pocas palabras: Salamanca es cultura, belleza, arte, sofisticación y respeto al medio ambiente. ¿Qué más se puede pedir?

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