París tiene cientos de lugares para visitar. A continuación, te contamos cuales no te podes perder por NADA DEL MUNDO:
Catedral de Notre Dame: marcada por un fuerte estilo gótico, esta monumental construcción comenzó a levantarse en 1163 y fue terminada recién en 1345; su figura, tenebrosa y, al mismo tiempo, hipnótica, inspiró a Víctor Hugo uno de sus libros más famosos,“Nuestra señora de París”, que cuenta la imposible historia de amor entre el jorobado Quasimodo y una bellísima gitana llamada (no por casualidad 😊) Esperanza.
Cementerio de Montparnasse: inaugurado oficialmente en 1824, este cementerio es el más elegido por los grandes referentes de la cultura francesa: allí tienen sus tumbas Charles Baudelaire, Samuel Beckett, Marguerite Duras, Roger Caillois y, por supuesto, la pareja más influyente del siglo XX: Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.
Cementerio de Montmartre: se inauguró en 1825 y cuenta con once hectáreas donde se encuentran las tumbas de grandes figuras como Emile Zola, Alejandro Dumas hijo, Stendhal y Heinrich Heine.
Museo del Louvre: es el museo más visitado del mundo al contar en su colección con los pintores más importantes de toda la historia, incluyendo la famosísima Gioconda de Da Vinci. Abrió sus puertas, por primera vez, a fines del siglo XVIII, más exactamente en 1793, y en la actualidad guarda entre sus bien custodiados muros treinta mil obras de arte que son visitadas, cada año, por ocho millones de visitantes.
Cuenta con colecciones que van desde las civilizaciones más antiguas hasta mediados del siglo XIX, separadas en diferentes secciones (egipcias, etruscas, griegas, romanas…).
Entre sus posesiones más valiosas, además de la ya mencionada Gioconda, se encuentra la Venus de Milo y la Victoria alada de Samotracia.
Torre Eiffel: verdadero símbolo de la ciudad luz, durante la ocupación nazi de Francia los altos mandos aliados planearon destruirla pero no encontraron soldados dispuestos a cumplir con la orden. En la actualidad, es la atracción turística que más personas atrae en toda  Europa, generando ganancias valuadas en miles de millones de euros al año. Fue diseñada por el ingeniero Alexandre-Gustáve Eiffel durante la Exposición Universal de 1889 en París. Su altura original fue de 300 metros pero, al colocarse una antena de radio en su cúspide, aumentó a 324 metros; hasta 1930 fue considerada la estructura más alta del mundo. Su peso es de más de mil toneladas debido a su inmensa estructura hecha de puro hierro.

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